Cuando el estrés aumenta, la atención puede quedar atrapada entre lo que ya ocurrió y lo que tememos que ocurra. En esos momentos, volver deliberadamente al presente puede ayudar a recuperar orientación y capacidad de respuesta.
¿Qué significa «poner los pies en la tierra»?
Es una estrategia de regulación que dirige la atención hacia el cuerpo y hacia información concreta del entorno. No pretende hacer desaparecer de inmediato los pensamientos o las emociones difíciles. Su objetivo es reducir el arrastre que pueden ejercer sobre nuestra atención y facilitar que volvamos a actuar de una forma más consciente.
La Organización Mundial de la Salud incluye esta habilidad en su guía En tiempos de estrés, haz lo que importa, un recurso de manejo del estrés basado en habilidades prácticas que pueden entrenarse durante unos minutos al día.
Un ejercicio sencillo para volver al presente
Cuando notes que la preocupación o la tensión están ocupando casi toda tu atención, puedes probar una secuencia breve:
- Reconoce lo que está ocurriendo. Observa qué pensamientos, emociones o sensaciones corporales están presentes sin intentar discutir con ellos en ese momento.
- Conecta con tu cuerpo. Nota el apoyo de los pies, la posición de las manos, la respiración o el contacto del cuerpo con la silla.
- Amplía la atención al entorno. Identifica algunos objetos que ves, sonidos que escuchas o sensaciones físicas concretas.
- Vuelve a la acción. Pregúntate qué pequeño paso útil puedes realizar ahora, de acuerdo con lo que necesitas y con aquello que es importante para ti.
No se trata de evitar lo que sientes
Una técnica de anclaje no debe convertirse en una forma de huir de cualquier emoción desagradable. Sentir preocupación, tristeza, enfado o miedo forma parte de la experiencia humana. Lo relevante es aprender a relacionarnos con esas experiencias sin que determinen automáticamente todo lo que hacemos.
Por eso, además de volver al presente, puede resultar útil identificar qué situación está generando el estrés, qué recursos tienes disponibles y qué decisiones están bajo tu control.
¿Cuándo puede ser necesaria ayuda profesional?
Las estrategias de autocuidado pueden ser útiles, pero no sustituyen una valoración psicológica cuando el malestar es intenso, se mantiene en el tiempo o está afectando de forma significativa al sueño, al trabajo, a las relaciones, a la concentración o a las actividades habituales.
En terapia podemos analizar qué mantiene el problema, trabajar habilidades específicas y adaptar la intervención a tus circunstancias y objetivos.